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SEPT
04
2026
Tecnología
El léxico que sostiene la revolución digital y tecnológica
Autor: WINSTON MANRIQUE SABOGAL
El 23 de agosto de 1991 la vida se bifurcó y empezó un viaje colectivo hacia lo desconocido: la World Wide Web (WWW) quedó abierta al público. Comenzó la expansión de Internet como espacio de uso masivo. La divulgación y la comunicación entraron en una nueva era. La verdadera revolución no fue solo tecnológica: también fue lingüística y cultural.
Aquel viernes se confirmó un ecosistema que necesitó ser nombrado e identificado. Nació así un nuevo vocabulario para describir herramientas, procesos e ideas que hasta entonces no existían. Surgieron nuevas palabras, conceptos y términos cuyo alcance trascendió el ámbito especializado: pasaron del mundo profesional a formar parte de la vida cotidiana.
Nombrar es comprender. Y comprender el lenguaje digital es comprender buena parte del mundo en el que vivimos. No solo aparecieron nuevas máquinas; apareció un vocabulario inédito que no ha dejado de ampliarse con términos como:
- web
- navegador
- enlace
- URL
- buscador
- nube
- algoritmo
- red social
- streaming
- big data
- metaverso
- conectividad
- tecnohumanismo
- inteligencia artificial…
Ese mundo dual, analógico y digital, con sus vasos comunicantes y sus continuas interacciones en la vida cotidiana y profesional, no ha dejado de expandirse ni de transformar la manera en que accedemos al conocimiento, trabajamos, aprendemos y nos relacionamos. Al hacerlo, ha redefinido una de las capacidades más humanas: la comunicación.
Este artículo propone un recorrido por esa revolución tecnológica a través de un diccionario básico. La pregunta que guía esta selección es: ¿qué palabras del mundo digital debería conocer y entender cualquier persona cuando utiliza la tecnología, lee un periódico o escucha un informativo?
Esta guía se publicará en dos entregas. En esta primera abordamos los orígenes de internet, los datos y la infraestructura que sostiene el mundo digital.
Preámbulo: El big bang digital
Antes de hablar de la World Wide Web conviene distinguirla de Internet. Según la Real Academia Española, Internet es una “red informática mundial, descentralizada, formada por la conexión directa entre computadoras mediante un protocolo especial de comunicación”. La Web es uno de los servicios que funciona sobre esa red y el que permitió popularizar el acceso a la información mediante páginas enlazadas entre sí.
1989 fue un año decisivo para la historia contemporánea. Mientras caía el Muro de Berlín, en el CERN comenzaba a gestarse otra revolución que cambiaría la forma de acceder al conocimiento y de comunicarnos, y que determinó gran parte del futuro de la humanidad.
En 1989 Tim Berners-Lee propuso la World Wide Web en el CERN, en Ginebra (Suiza). Durante 1990 desarrolló el sistema y este se hizo accesible públicamente en 1991. Las tres W nacieron con el objetivo de crear un sistema mediante el cual los científicos pudieran compartir y acceder a documentos a través de Internet.
Pero el proyecto fue tan revolucionario que Tim Berners-Lee desarrolló tres tecnologías esenciales para el funcionamiento de las tres W. De allí surgieron el HTML (HyperText Markup Language / lenguaje de marcado de hipertexto), las URI/UR (las direcciones para localizar recursos en la red y que pueden variar en el tiempo) y el HTTP (Hypertext Transfer Protocol / protocolo de transferencia de hipertexto, es decir las reglas o coordenadas de comunicación que permiten recuperar esos recursos desde la red).
Los datos, el combustible del mundo digital
El mundo interior de lo que vemos en las pantallas demuestra que todo son números y que toda la información se representa mediante datos digitales codificados, cuyo lenguaje permite dar visibilidad al ciberespacio.
- Datos: Si le pidiéramos a una inteligencia artificial que definiera los datos, respondería así: “En el mundo digital y de internet, los datos son unidades mínimas de información en bruto (como números, palabras, píxeles o códigos binarios) que carecen de significado por sí mismos, pero que, al ser procesados y organizados, se convierten en conocimiento útil. Representan el ‘combustible’ de la era digital, ya que cada acción en línea genera, transmite o consume datos constantemente”. Cuando esos datos se generan en cantidades masivas y se analizan para descubrir patrones de comportamiento reciben el nombre de big data.Véase también: Big Data, Inteligencia artificial.
- La nube (Cloud Computing / Computación en la nube): Ha sustituido en gran medida al disco duro para almacenar, administrar y procesar todo tipo de información. La nube es una red de servidores físicos conectados a internet en algún lugar del ciberespacio, donde están integrados el software y el hardware, gestionados por proveedores especializados. Las bases del concepto se remontan a 1960 y, como industria, despegó en 2002 con la creación de Amazon Web Services. Gran parte de las plataformas digitales y de los servicios que utilizamos a diario funcionan sobre infraestructuras en la nube. Véase también: Plataforma digital, Big Data.
- Big Data: Gestión y análisis de conjuntos de datos masivos y complejos que superan la capacidad del software tradicional y que se utilizan para identificar patrones de comportamiento y predecir tendencias. Ese análisis masivo constituye uno de los pilares sobre los que hoy se entrenan muchos sistemas de inteligencia artificial. Véase también: Datos, Inteligencia artificial, Algoritmo.
Infraestructura y conectividad
La conectividad es uno de los grandes pilares de la sociedad digital. Vivimos en una cultura en la que la inmediatez se ha convertido en un valor y la velocidad suele asociarse con la calidad de los servicios.
- Conectividad: Es el corazón del mundo digital: permite el acceso a la información, la comunicación y el uso de servicios en línea. Consiste en la capacidad de conectar dispositivos entre sí y con internet para intercambiar datos, voz o imágenes. Esa conexión puede realizarse mediante redes fijas, como la fibra óptica, o inalámbricas, como la telefonía móvil o el Wi-Fi, tecnología que permite la interconexión inalámbrica de dispositivos electrónicos y el acceso a internet sin necesidad de cables físicos, según la RAE. Véase también: Fibra óptica, 5G/6G, Internet de las Cosas (IoT).
- Cobertura y capacidad: Es el alcance del espacio o área geográfica donde un dispositivo recibe la señal. Esa cobertura puede ser satelital, móvil o por fibra/banda ancha. La capacidad hace referencia a la potencia de transmitir de manera limpia esa cobertura o señal, es decir, para prestar el servicio.
- Banda ancha: Denominación que reciben los servicios de alta velocidad de internet. Consiste en una red de telecomunicaciones que permite la transmisión de datos a alta velocidad. En lugar de enviar una sola señal, divide la información en múltiples canales simultáneos, lo cual se traduce en una respuesta más rápida.
- Fibra óptica: Es un pilar de las redes actuales para garantizar un buen servicio de internet, llamadas y conexión estable. Su transmisión se basa en la utilización de pulsos de luz a través de filamentos de vidrio o plástico, con gran capacidad para llevar información y hacerlo a alta velocidad. La fibra óptica y las redes móviles 5G son hoy las dos grandes infraestructuras sobre las que se apoya buena parte del tráfico digital. Véase también: Conectividad, Banda ancha.
- 5G/6G: Los teléfonos son el principal soporte que usa la gente para navegar en el ciberespacio. El 5G es el estándar de telefonía móvil de quinta generación. No solo aporta mayor velocidad, sino también una baja latencia (mínimo retraso en la respuesta) y gran capacidad para conectar múltiples dispositivos simultáneamente. El 6G se encuentra en desarrollo y está previsto para la próxima década.
- Espectro electromagnético: “Es la distribución completa de la radiación electromagnética según su frecuencia o longitud de onda”, según la Enciclopedia Británica. Esto permite la transmisión inalámbrica de datos, voz y señales a través del aire. Coloquialmente es una red de autopistas invisibles por donde viajan el Wi-Fi, la telefonía móvil, la radio, la televisión o las conexiones satelitales.
- Latencia: “Tiempo que transcurre entre un estímulo y la respuesta que produce”, según la RAE. En términos informáticos, es lo que tarda una petición o un dato en ir desde su puerto de salida hasta su destino. Una vez más aparece el factor tiempo, porque reducir esas demoras es clave para una mayor calidad del servicio, ya sea textual, visual o sonoro. Por eso servicios como el streaming o las videollamadas necesitan una latencia muy baja. Véase también: Streaming, 5G/6G.
- Densificación: Es el aumento de la capacidad y el volumen de conexiones de red en un espacio físico. Esto conlleva la instalación de dispositivos como antenas, nodos o fibra óptica que proporcionen una cobertura óptima sin saturar la red.
- Infraestructura compartida: Es la estrategia de cooperación que crean diferentes operadores de comunicación, por ejemplo, para utilizar los mismos elementos o infraestructuras físicas o digitales (desde torres hasta tendidos de fibra) con el fin de no duplicar obras, reducir gastos, compartir mantenimiento, promover la competencia y hacer más eficaz el servicio digital y de telecomunicaciones. Este modelo genera, además, de ahorro un menor impacto medioambiental.
- Resiliencia: Es un término que se usa cada vez más en la vida cotidiana que se refiere a “la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”, según la RAE. Esa misma cualidad se traslada al ecosistema de telecomunicaciones para que pueda prever, anticiparse, resistir o recuperarse ante posibles fallos internos (errores del sistema) o externos (desastres naturales o ciberataques). Una buena resiliencia evita interrupciones y garantiza el servicio de la red. Compartir infraestructuras también contribuye a reforzar la resiliencia de las redes.
Comprender esta infraestructura invisible es comprender el funcionamiento del mundo digital sobre el que hoy transcurre buena parte de nuestra vida cotidiana.
Próxima entrega: Conectividad, Inteligencia artificial y sociedad digital.
Winston Manrique Sabogal es director-fundador de WMagazín, colaborador del diario español El País, donde trabajó 19 años, y autor del libro La gran transformación. La belleza, el amor, el sexo y la felicidad en el siglo XXI (Galaxia Gutenberg).
